La  Cenerentola

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Sinfonía

Esta agradable pieza de inicio nos dará una excelente oportunidad para escuchar el famoso crescendo Rossiniano. Ese incremento gradual en el volumen de la orquesta no fue idea de Rossini, pues ya Mayr, Mozart y otros músicos de la escuela de Mannheim lo habían utilizado antes, pero sin duda es Rossini quien lo patenta y lo hace su sello personal.

Acto I

Primer Aria de Cenerentola
Luego de una entrada alegre de las hermanas oirás el cambio brusco hacia el modo menor, que corresponde con el estado de ánimo de la pobre heroína. Ya en esta primera intervención tendrás pistas del despliegue vocal que hará Cenerentola mas adelante.

Entrada de Alidoro, ensamble y Coro
Alidoro, el filósofo de la corte entrará vestido de mendigo. En un autentico tobogán musical, te deslizaras por una conversación, un ensamble de voces y luego un concertato, es decir, personajes y coro a un mismo tiempo. Típico de Rossini es exigir a los cantantes el fraseo endiabladamente veloz que les escucharas.

Aria de don Magnifico
Esta simpatiquísima aria, típica de los Bajos bufos, es un trabalenguas muy demandante.  Aquí vemos un primer intento de Rossini de hacer converger el género de la ópera bufa con la ópera seria, caracterizada por los fuegos pirotécnicos vocales.

El príncipe y Cenerentola
Disfrazado de paje el príncipe encuentra a Cenerentola.  Flechazo típico de la opera. Oye como ambos cantan con trinos y florituras, no solo dándonos la idea de que ambos han conectado entre sí, sino además Rossini nos cuenta un secreto a los asistentes: ella es de origen aristocrático.  Me explico: en la ópera, el bel canto solo se asigna a los personajes nobles. Aquí una sirvienta lo canta; pero nosotros ya sabemos de antemano que ella en realidad es hija de nobles, solo que el príncipe aun no lo sabe.

Aria de Dandini
Es el turno del paje.  Vestido de príncipe, su cantar será el de un personaje bufo. Las vocalizaciones y el estilo sobreactuado serán las claves que nos indican que es un personaje disfrazado.

Aria de Alidoro
Luego de unos de los quintetos mas bonitos de la opera cómica, Alidoro el filosofo se revelará ante Cenerentola.  Esta aria, que permite sustituir a la hada madrina del viejo cuento, es una típica "aria di sorbetto".  Se llaman así porque siendo un aria de un personaje menor de la obra, permitía a los asistentes salir del teatro a tomar un helado o un refresco.

Fin del primer acto
De acuerdo a una tradición Mozartiana, el cierre del acto transcurrirá por medio de adiciones. Luego del aria del Vino de Don Magnifico, tendremos un dúo, luego un cuarteto, un quinteto, un sexteto y finalmente un septeto, todo en una sucesión vertiginosa de música "a la Rossini".

Acto II

Aria de don magnifico
El summum de las arias bufas. En este himno de aquellos familiares que son aprovechados y corruptos, Rossini exige del bajo repetir nada menos que 157 veces una misma nota, a una velocidad astronómica y envuelta en el conocido crescendo rossiniano.

Dúo de Dandini y don Magnifico
Toda ópera bufa, desde “il matrimonio segreto¨” de Cimarrosa, debía contar con un duelo entre bajos. Esta no es la excepción, pero Rossini decide innovar. Hasta ahora todo dúo de bajos recogía la reacción de un personaje a lo sucedido en el dialogo precedente;  aquí en el dúo se destapa la noticia y se recoge la reacción, todo en el mismo paquete.

Sexteto
Todo se ha descubierto.  Cada quien vuelve a su rol y el príncipe ha encontrado a su pareja, hallando el brazalete. Dicho sea de paso, el recurso del brazalete fue un cambio que Rossini debió hacer para evitar la censura vaticana de la época, que prohibía enseñar en un espectáculo público el pie descalzo de una dama. El sexteto suena a una caja de música donde cada figura cumple mecánicamente su rol.

Fin de la opera. Non Piú Mesta
Esta obra termina con una verdadera pirotecnia vocal por parte de Cenerentola, como corresponde a un personaje que ha probado ser moralmente superior al resto. Non Piú Mesta es la última de sus intervenciones: atentos a sus trinos. Así concluye esta bonita obra, cuyo mensaje de padecimiento, humildad y perdón estaba muy alineado con las sensibilidades católicas del público que asistió a su estreno.