El Barbero de Sevilla

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Esta ópera está basada en una de las obras de la trilogía de Beaumarchais, a la que pertenecen también "Las Bodas de Fígaro" (que compuso Mozart) y la menos conocida "La madre culpable". Rossini compuso el Barbero aun existiendo una versión previa de Giovanni Paisiello, cuyos seguidores, molestos por lo que ellos consideraban una falta de respeto hacia el viejo maestro, se encargaron de abuchearla el día del estreno.

A pesar de este bullying teatral, y al hecho que todo salió mal durante la presentación de la premiere (cuerdas rotas de una guitarra, un gato negro que saltó al escenario, un cantante que se golpeó la nariz al tropezar, etc.) esta obra de Rossini conseguiría la fama y la posteridad, mientras que la obra de Paisiello hoy rara vez se representa.

Obertura

Una de las piezas más conocidas del repertorio musical de la ópera. Realmente no es original; Rossini la tomó prestada de una ópera suya anterior, Elisabetta Regina d'Ingilterra. Lo simpático del caso es que tampoco era original de esta otra: la había también tomado prestada a su vez de una ópera previa, Aureliano en Palmira. Es decir, una misma obertura para tres óperas diferentes.

Acto I. Cuadro 1

Ecco Ridente in Cielo
Almaviva canta serenata a Rosina al pie de su balcón. Esta Aria es una típica exigencia musical de Rossini a su tenor: control del volumen, vocalizaciones, saltos entre notas, etc. Todo esto apenas a unos minutos de iniciada la ópera.

Largo al factotum
La canción de Fígaro, que la encontramos hasta en anuncios comerciales. Es la cavatina más famosa de la historia de la ópera. Que es una cavatina? Es un aria de estructura más sencilla, que en esta ocasión sirve para presentarnos al personaje. Lo oirás cantar de corrido, hacer trabalenguas, gesticular imitando voces, recitar con vertiginoso frenesí.  Esta melodía suele ser la consagración o la tumba de los cantantes de ópera. Pon atención no solo al canto sino a la actuación pues el barítono debe convencernos de la personalidad picaresca de este astuto barbero.

Acto I cuadro 2

Una voce poco fa
Un aria de Rosina que no solo es bonita por su música, sino es un compendio de la personalidad de ella.  Dos facetas se distinguen: una primera de canto angelical y suave; la segunda -a partir de la palabra en italiano ma- en la que ella demostrara una personalidad recia y la música le acompaña en esa determinación. Puedes notar este cambio?

La calunnia
Esta aria de don Basilio, el profesor de música, es una típica pieza de ópera bufa. Allí expondrá su doctrina malévola de la desinformación. Es interesante notar que la orquesta acompaña la idea del rumor que se propaga, por medio del famoso crescendo Rossiniano. Para este compositor el crescendo no es necesariamente tocar más fuerte los instrumentos. El utilizará dos recursos alternativos aquí: agregar paulatinamente instrumentos y acelerar el tempo de la música. Ambos mecanismos tienen el mismo efecto auditivo: oímos más intenso el volumen del sonido. Por cierto, Atención al cañón!

Dunque io son
Encantador dueto que es una verdadera competencia vocal entre Rosina y Fígaro. Ella con su ingenio nos demuestra que cuando Fígaro todavía va, ella ya hace ratos que viene de vuelta.

Acto II

Almaviva intenta una nueva treta, por consejo de Fígaro. Se disfrazará de profesor de música. Un recurso importante en el repertorio de la opera cómica es la repetición. En "Pace e gioia", escucharas como Rossini utiliza la repetición de las palabras, para conseguir un efecto divertido.

La lección de música
Rossini compuso un rondó para esta ocasión: "La inútil precaución" Sin embargo durante este episodio, curiosamente las mezzo-sopranos solían introducir arias de su predilección, aunque fuera de otras óperas de Rossini, e incluso de otros compositores! La cosa es que ellas se sintieran cómodas con la pieza.

Regresa Don Bartolo. Una serie de enredos se presentan. De esta escena, algunos Tips: sigue la pista a la flauta, que en ocasiones parece reírse de los personajes; nota que los Crescendos los utiliza Rossini magistralmente para indicarnos que los personajes comienzan a ponerse más emocionales; también hay que tener presente una típica convención operística: cuando hay varios personajes en escena, es posible que entre algunos de ellos se hablen, sin que los otros les escuchen, aun cuando están a la par y que nosotros el publico los podamos oír perfectamente.

Terceto de Lindoro, Rosina y Fígaro.
Rosina descubre la identidad del Conde. Un detalle: cuando alguien responde con la misma melodía a la intervención previa de otro personaje, significa plena coincidencia. El conde y Rosina están en esa situación. Las pulsaciones que siguen, hechas por los cornos y las cuerdas, simbolizan los latidos agitados del corazón. El terceto concluye con una graciosa incongruencia: a punto de ser descubiertos, los personajes piden hablar en silencio pero terminan cantando a todo pulmón.

Minutos después, esta popular opera concluirá algo, en forma algo precipitada, con todos los personajes claves sobre el escenario.