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LAS 4 r’s, la estrategia de reactivación y el sector construcción




Difícilmente alguien puede afirmar que estaba preparado para la pandemia que ha azotado al mundo entero desde los primeros días de enero de este año. Hay países desarrollados, con los sistemas de salud mejor financiados del mundo, que fueron completamente desbordados en las primeras semanas. Gobiernos de distinto signo ideológico no tenían respuestas acerca de cómo aplicar las medidas de control ni tampoco sobre el mejor momento oportuno para la reapertura de sus economías. En fin, nadie tenía el manual para atender una pandemia cuyo último episodio en la historia no vivíamos desde el año 1918.


Sin embargo y a pesar de ello, esta crisis ha obligado a los tomadores de decisiones a tener que elaborar sobre la marcha un plan de respuesta. No ha sido diferente para el caso del sector empresarial organizado que desde el primer día ha puesto en ejecución el plan de las 4 R’s. Veamos en qué consisten sus distintas etapas y cuál es el rol del sector construcción en ellas.


La primera etapa, la del Rescate era obviamente la que tenía que ponerse en práctica de manera urgente e inmediata. Esta etapa se caracterizaba por las medidas de mitigación y alivio para los principales afectados por las consecuencias económicas y sociales del COVID 19. En este ámbito, los trabajadores cuyos empleos estaban en riesgo de perderse, las pequeñas y medianas empresas cuyos niveles de capital y liquidez se iban a castigar rápidamente y las familias de escasos recursos cuyos ingresos para pagar los servicios esenciales se deterioraban rápidamente eran los principales destinatarios de un paquete de medidas de apoyo. En su momento el sector empresarial organizado propuso mecanismos para poder atender mejor esta necesidad.


El segundo reto clave era la Reapertura. Tomar la decisión de cuando reabrir recayó en el Presidente, pero la estrategia para lograrlo exitosamente fue parte del esfuerzo realizado por el sector empresarial. Acá la labor de elaborar protocolos, de documentar los impactos en pérdida de empleo y caída en ventas de los negocios (que se hizo a través de un Indicador presentado a los medios de comunicación), el trabajar las guías de medidas de bioseguridad por cada actividad económica dependiendo del color del semáforo de control y una campaña de expectativa para presentar a un sector privado listo para reabrir con responsabilidad y seguridad, fueron claves en que finalmente se lograra cambiar ese status de confinamiento prolongado, severo y muy anticipado por uno de apertura gradual y progresiva. Cámara Guatemalteca de la Construcción fue de los sectores más comprometidos en impulsar este proceso.


La tercera está ya en marcha. La de la Reactivación económica. CACIF presentó el 12 de agosto el PreDes -Plan de reactivación para el desarrollo-, con una serie de acciones y leyes que hay que aprobar, para lograr recuperar el tiempo perdido y volver a la senda del crecimiento económico. Esta propuesta, que abarca cinco ámbitos de trabajo (institucional, clima de negocios, recurso humano, infraestructura y económico), está modelada de tal manera que se pueden anticipar sus beneficios en términos de crecimiento del PIB y de empleos en el marco de una década. Toca ahora a los legisladores y autoridades de gobierno tomar el compromiso de tomar las decisiones necesarias para que estas acciones se concreten en el más corto plazo.


Es el marco de esta propuesta de reactivación donde el sector construcción ha puesto un importante aporte en términos de iniciativas y acciones para impulsar la economía. Debemos recordar que uno de los sectores más transversales en nuestra economía, es decir, que impacta con su huella al mayor número de actividades, es precisamente es de la construcción. Con su capacidad de generar empleo en labores tan diferentes como la carpintería, industria de los materiales de construcción, ventanería, electricidad, servicios profesionales y otros, se hace indispensable que la construcción sea de los sectores pioneros en la reactivación. En este sentido Cámara guatemalteca de la Construcción ha contribuido a darle un carácter integral al plan de reactivación. Propuestas como la institucionalización de la ventanilla de la construcción, la ley de tasa preferencia para la vivienda, una política pública que desarrolle un sistema nacional de adquisiciones, la reforma de la ley de las alianzas público privadas, un mecanismo ágil y eficiente para el pago de la obra pública y un nuevo marco legal para la infraestructura vial son entre otros, propuestas que todo el sector empresarial hace suyas y que han nacido o tienen su fundamento en planteamientos del gremio.


Pero no todo es reabrir o reactivar. La crisis situará a Guatemala en el 2021 en una perspectiva muy diferente a la que teníamos en 2019. Es función de las élites intelectuales y económicas del país poner en práctica lo que se ha llamado la Reimaginación de nuestra economía. La cuarta y última R. Esta etapa requiere analizar oportunidades en la reconfiguración del mapa mundial de las economías. Demandará estudiar mejor nuestras ventajas y crear un plan para dar un salto cualitativo en temas que nos posicionarán mejor como país. Temas como la tecnología, la concentración de las cadenas de suministro y logística, la infraestructura crítica y un nuevo modelo de financiación para la vivienda popular son temas que pueden situarnos en el lugar correcto de la ecuación, así como cuando años atrás lo hicimos con las telecomunicaciones, las exportaciones diversificadas y la generación de energía. Esta etapa está aún en proceso pero ya iniciada con mucho interés por la comunidad empresarial. De nuevo acá el sector construcción tiene la palabra.


Luego del terremoto de 1976, el Presidente Laugerud pronunció aquellas históricas palabras de “Guatemala está de pié” y emprendió precisamente la reconstrucción nacional con un sector constructor muy vigoroso y comprometido a su lado. Hoy el sector empresarial de nuevo y ante los desafíos de la pandemia dice presente, y en primera fila, su sector constructor. Esto augura que saldremos adelante.

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